Después del II Congres de las Dones de Barcelona, de día y medio de debates y aportaciones, queriendo encontrar la manera de reconducir el camino de las mujeres, en el duro caminar de la vida, buscando nuestra valoración y derechos, y queriendo demostrar que podemos estar a la altura y más, de los hombres en puestos de mando y dirección.
Tenemos en esta mujer, un ejemplo de valentía y dignidad. Y de lo que se puede hacer, que no hay que achicarse ante las imposiciones de hombres que se creen con la verdad y el poder, y que no aceptan que sea una mujer la que quiera y luche por que algo funcione de una forma diferente a como se está haciendo, qué no funciona. Que hay que trabajar, y ser consecuente con las ideas y la dignidad y que no tiene porque callarse ninguna mujer ante las imposiciones de ningún hombre, sea quien sea y por lo que sea.
Se pueden tener las mismas ideas, pero no siempre se tiene que estar de acuerdo en todo y para eso se debe dialogar, nadie es perfecto, y todas las personas necesitamos opiniones más de una vez y a veces hasta teniendo las ideas muy claras, es necesario contrastarlas.
Y ¿por qué no cambiar algo si otra persona tiene una idea mejor? venga de donde venga. Al fin y al cabo lo que debieran de hacer las personas que por votación representan a los ciudadanos, es velar por el bien y la seguridad de todos. Y aquí, entran todos los elegidos, sean del color que sean. Y EN CONSECUENCIA, si una idea es buena no se tiene que desechar por sistema.
Como personas todos nos merecemos un respeto y ante un debate, nadie tiene que callar su opinión, aunque no siempre guste la opinión de los demás, todos tenemos derecho a ser escuchados, sin miedos, ni amenazas. Si no ¿qué es la libertad? ¿Donde está la democracia?. Es entre todas las personas que se ha de llevar a cabo la labor para que todos tengamos una vida digna.
Nadie debe hacerse perenne en ningún puesto y hay que aceptar que hay gente, mujeres y hombres muy valiosos, y con ideas nuevas que han de seguir el camino comenzado y algunos debían de pensar en que han hecho ya su trabajo y deben dar paso a una nueva generación, para que se vayan introduciendo en la difícil tarea de llevar adelante el país, en todos los sectores de la vida. Y más aún en la política, que atañe a todos los ciudadanos y las cosas mal hechas nos afectan a todos, solo hay que ver como estamos.
Y porque no, aquí igual nos ha llegado la hora a las mujeres,¿ por qué no apoyar a alguien que nos pueda representar con ganas, dignidad y armas de mujer?. Esas armas silenciosas de la palabra y la lucha diaria, que tan sabiamente fue utilizada a lo largo de los años por nuestras antepasadas y que nos han dejado un testigo a las del futuro que no solo hemos de pasar adelante, sino pasarlo aumentado con logros nuestros. Aún nos queda mucho por hacer. Confiemos en el futuro que nos aguarda. Pero sin dejar de trabajar.
PUES LA LUCHA MAS REAL CONTINUA AHORA AL ACABAR EL CONGRESO CONSIGUIENDO QUE LAS PROPUESTAS SE LLEVEN A CABO.
BERTA RIESCO
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